MARIO DERROTA A YUGURTA, CAPTURADO POR SILA
Serie «De Mario a Octavio: 80 años decisivos, 010»
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| Yugurta entregado a Cayo Mario por Lucio Cornelio Sila |
En crónicas anteriores se ha visto el desarrollo de la Guerra de Numidia contra Yugurta. Dichas crónicas son:
- «Yugurta y su guerra hasta que llega Quinto Cecilio Metelo».
- «Metelo contra Yugurta. Batalla de Muthul».
- «Mario en pugna con Metelo por optar al consulado».
Esta crónica se centra en la fase final de la guerra, desde que Cayo Mario asume el mando de la misma, tras obtener su primer consulado.
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| Yugurta, rey de Numidia |
La guerra contra Yugurta, iniciada en 111 a. C., tuvo un importante empuje en 109 a. C. con la llegada del cónsul Quinto Cecilio Metelo, llevando como primer legado a Cayo Mario.
Pese a la victoria de la batalla_de_Muthul, donde tuvo un importante papel Mario, la guerra se estancó y Mario, con sus seguidores intrigó en Roma, socavando el poder de Metelo que, aunque lo intentó no pudo evitar en nombramiento de Mario como cónsul en 107 a. C.
A partir de ese momento el mando de la guerra le correspondería a Mario, aunque Roma reconoció el esfuerzo de Metelo concediéndole en sobrenombre de «Numídico» y prorrogando su mando en Numidia otro año más, como procónsul. Mario no estuvo de acuerdo y, a través del tribuno Tito Manlio Máximo, consiguió que la asamblea de la plebe aprobara una ley otorgándole el mando.
El Senado no le permitió reclutar un nuevo ejército, debiéndose conformar con las legiones ya estacionadas en África, completándolas y reponiendo bajas. Ello dió lugar al inicio de las reformas militares de Mario descritas en la crónica «Las mulas de Mario. Su reforma militar».
Una vez en África, Mario, tras un intenso entrenamiento de las legiones, sabedor de que se enfrentaba a un enemigo que había sobrevivido a tres cónsules, inició una estrategia de desgaste y pérdida de la popularidad de Yugurta entre su pueblo, atacando y destruyendo ciudades, internándose en Numidia más profundamente que sus antecesores.
Yugurta tenía como aliado a su suegro, el rey Boco I de Mauritania que, como se verá, no era muy de fiar por sus cambios de alianza, aunque de eso tampoco iba escaso Yugurta.
En 106 a. C. Mario, ya como procónsul, se retiró a invernar en Cirta, en la costa, por disfrutar de un clima más suave. Yugurta y Boco I consiguieron sorprender a Mario en su desplazamiento, con sendos enfrentamientos que solo el genio militar de Mario evitó se convirtieran en un desastre.
En estos enfrentamientos destacó, mandando la caballería, Lucio Cornelio Sila que, habiéndose incorporado al ejército de Mario como cuestor, había conseguido su confianza como legado. Una semblanza de la vida anterior de Sila se puede ver en la crónica «Lucio Cornelio Sila antes de capturar a Yugurta».
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| Caballería númida |
Sila, en estos enfrentamientos, consiguió desbaratar a la peligrosa caballería númida, a la vez que controlaba a las tropas de a pie, más aptas para luchar en maniobras de emboscada y hostigamiento que, en formación, en campo abierto, contra las poderosas legiones romanas.
Establecido Mario en Cirta, llegó una delegación en nombre de Boco I para negociar, apuntando la posibilidad de abandonar su alianza con su yerno Yugurta. Negociaron, con Sila como intermediario pues eran famosas sus dotes diplomáticas, y Mario mandó a tres embajadores mauritanos a Roma, acompañados del cuestor Octavio Rusón. La respuesta de Roma fue clara. Si Boco I quería ser perdonado debía entregar a Yugurta. El monarca mauritano accedió y solicitó a Mario la figura de Sila como mediador.
En 105 a. C., Boco I, tan hábil en intrigas y engaños como su yerno Yugurta, prometió a éste la entrega del emisario romano, Sila, propiciando que Yugurta fuera a su corte. Cuando llegó sus acompañantes fueron degollados y Yugurta hecho preso y entregado a Sila que lo llevó ante Mario en Cirta.
El papel de Sila en este engaño fue objeto de polémica al considerar éste que fue suyo el principal mérito de la captura y derrota de Yugurta, provocando desavenencias con Mario. La enemistad entre ellos, que fue a más trajo, más tarde, muchos males a Roma.
En 104 a. C. Mario celebró un triunfo en Roma. Tras el desfile, que Yugurta realizó con sus mejores galas y encadenado, fue desnudado y ejecutado por estrangulamiento o arrojado a una celda subterránea para morir de hambre y sed.
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