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Al navegar por el blog aparecen, a veces, páginas de publicidad y/o alguna otra cosa extraña. En absoluto lo he provocado y están ahí porque no se cómo quitarlas. Perdón por la molestia.

09 junio 2013

DOMEÑO: Una cascada, poco sendero, algo de pista y mucho gazpacho, llevado por Pepo.




En este grupo de senderismo, el Corriendosendas de Paco Carrera, nos sabemos cuidar, cada día más.
Cuidamos el trato, cuidamos la camaradería, el medio ambiente, la amistad, las celebraciones por los motivos más o menos justificados pues, pensamos, sobran los motivos, lo importante es la celebración y el compartir.
Este sábado pasado nos hemos superado a nosotros mismos. Se trataba de celebrar la incorporación de un nuevo miembro del grupo, como debe de ser. Por todo lo alto y sin romper con nuestras esencias senderistas.
Para ir preparando el encuentro, previsto para el medio día, recorrimos, con el objetivo del almuerzo, la bonita pista a orillas del Túria, entre la cascada de Domeño y la Puente Alta.
Nos fuimos luego al área recreativa de Los Cerraos, punto adecuado para la "rentrée" de nuestro nuevo amigo.
Pepo, ese nuevo amigo del alma, oportunamente aleccionado por su dueña, trasportaba esos manjares paradisíacos para cualquier senderista después de 4-5 horas andando en día caluroso: cervecitas frescas y aperitivos varios.
No paraba ahí la cosa. De sus amplias alforjas surgió, a falta de cocer la torta, ¡¡¡ un gazpacho manchego !!!, cuya visión y remate de la preparación puso a todo el grupo a emular al perro de Pavlov, sin necesidad de campana alguna.
Lo a gusto que estábamos todos, la exquisitez del gazpacho, los postres, el Pepo y su chófer, las bromas, un vino de cosechero estupendo, el compartir, la cocinera que si no existiera habría que inventarla, las risas, el buen rollo, etc., no pudo ser mejor, incluido un breve lapso fundamentalista en que reflexionamos sobre que no podía ser bueno tanto gozo y que, quizás, deberíamos volver sólo a la senda polvorienta, el barranco pedregoso, el repecho asfixiante y el parco almuerzo digno de un monje tibetano. Nada, nada. La disonancia nos duró escasos cinco minutos, aquellos que tardamos en razonar lo compatibles que son nuestros distintos momentos a lo largo de la mañana de un sábado, incluido el "momento gazpacho".
Como siempre, mucha más información en la crónica de Paco Carrera. A las fotos que realicé se accede a través del siguiente enlace: reportaje fotográfico.

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