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25 enero 2011

LOS CHINOS, SU DINERO, LOS MERCADOS Y DEMÁS PAMEMAS

Utilizo pamema en su acepción de falsedad. Vaya como ha cambiado el mundo. Hoy me he dado cuenta viendo el telediario.
Resulta que cuando yo era un tierno adolescente, por los mediados 60, estudiando en los Escolapios de la calle Carniceros de Valencia, los curas bien que insistían en que saliéramos, por parejas, el día del Domund, a recolectar la generosidad de los viandantes, llevando unas huchas (muy chulas, hay que decirlo) de cabezas representativas de lo que, entonces, se llamaba razas del Tercer Mundo.
Había de todo en las cabezas de cerámica, con su raja de hucha en el occipucio. Había negros, chinos (de sombrero cónico o con coleta), pieles rojas (con plumas y sin ellas), moros (de turbante o kaftán), esquimales, etc. ,
Yo tenía una especial fijación y procuraba siempre coger la hucha de un chino con sombrero cónico, ojos rasgados y gesto serio. Supongo que algo tendría que ver con una de las películas fetiche de mi juventud, a saber, "55 días en Pekín" con unos Charlton Heston, Ava Garner y David Niven, auténticamente insuperables.
Salíamos, como decía en parejas, abordando a todos los transeúntes, cada vez con la cantilena de "Lo voluntad para el Domund, la voluntad para el Domund" y el chino, si se daba bien la cosa, cada vez pesaba más, por las monedas introducidas.
Luego los curas recogían lo recolectado y, se supone, iba a parar a "las misiones" de China que eran muy pobres y estaban necesitados de todo.
Pues bueno, volviendo al objeto de este post, ahora esos chinos pobres de entonces son los que nos prestan dinero a nosotros y, para eso, abren en España una sucursal del mayor banco del mundo. Vivir para ver.
Igual hay suerte y nos sacan de la chepa a esos mercados que se han empeñado en hacernos la vida imposible con la liquidez y seguridad de nuestras finanzas que, hasta unos meses antes de la crisis, eran maravillosas.
¿Alguién se acuerda de que estos señores de los mercados son los mismos que tumbaron la economía hace tres años, nadie les puso freno y siguen imponiendo un capitalismo salvaje al cual se doblegan los gobiernos que, más o menos, elegimos los ciudadanos?
En nada añoro aquel país casposo y retrógrado de cuando yo iba con el chino entre las manos por el barrio de El Carmen de Valencia, pero este que vivimos ahora, no es mucho mejor en cuanto a desigualdades e injusticias se refiere.

1 comentario:

Mercedes Ridocci dijo...

¡Que gran verdad!

¿Sabes? Me has hecho recordar cuando se decía "Te engañan como a un chino" ja, ja.

Un abrazo