IMPORTANTE

Al navegar por el blog aparecen, a veces, páginas de publicidad y/o alguna otra cosa extraña. En absoluto lo he provocado y están ahí porque no se cómo quitarlas. Perdón por la molestia.

29 marzo 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009: De Sahagún a Astorga

Bueno, pues una vez más he conseguido mi objetivo en esto del Camino de Santiago, aunque me ha costado y a punto estado de irse al traste por una tendinitis. Luego lo cuento.
Como decía en la entrada anterior, he preparado y acabo de realizar el tramo comprendido entre Sahagún y Astorga en la provincia de León. Una distancia de 106,2 km, de acuerdo con las guías. Recorrido en 4 etapas sale a una media de 26,55 km al día.
He de decir que son los tramos más feos y aburridos que, hasta ahora, he recorrido en el Camino. El famoso páramo leonés que, compartiendo con la estepa palentina el carácter de llano, destaca, en negativo, por discurrir muy cerca de la carretera, incluso desapareciendo en muchos momentos el andadero y teniendo que pisarse arcén, con bastante tráfico por cierto. El andadero, en general, es cómodo de andar, con bancos para sentarse y todo, cada cierta distancia, así como árboles que van creciendo con los años. Pero ver pasar el tráfico rodado tan cerca, con el ruido que supone, lo hace muy incómodo de recorrer.
Expresado en general, el tiempo ha sido excelente. No he utilizado para nada ni pantalón de agua, ni chubasquero que, lógicamente llevaba. Frío por la mañana temprano, pero al ir subiendo el sol iba calentando y se caminaba muy bien.
A continuación relato mis impresiones brevemente, por tramos significativos. Si alguien está interesado/a en algo concreto lo podemos tratar a través de los comentarios o el correo.
SAHAGÚN - EL BURGO RANERO:
Una temperatura de -3ºC al llegar a la estación de Sahagún. El andadero no es de los más ruidosos y se llega bien, pasando por Berciano del Real Camino, a El Burgo Ranero.
El pueblo parece ser que debe su nombre a una laguna muy próxima (en la actualidad mejor sería decir charca) que albergaba en otros tiempos unas ranas muy cotizadas para remitir, una vez cazadas, sus ancas a la corte y resto de personal noble; los ricos de entonces, para entendernos. Evidentemente esta actividad económica no perdura hoy en día.
Me alojo en el albergue municipal, el conocido como Doménico Laffi (famoso peregrino de Bolonia del s.XVII que realizó y relató varias peregrinaciones). El alberguero voluntario, José Luis, es un prejubilado de Vitoria con el que se puede pasar una tarde de conversación excelente. Aparecen una australiana, una pareja de Elche, un italiano con las piernas muy mal, un francés bastante extraño por lo andrógino de su apariencia que ya va de vuelta a su casa y un alemán, con perro, que duerme en tienda de campaña para no dejar solo al can. La noche no fue mala teniendo en cuenta lo poco ocupado del albergue.
EL BURGO RANERO - MANSILLA DE LAS MULAS - LEÓN:
Hago el recorrido tranquilamente con la australiana que conoce 4 palabras de español y yo 3 de inglés. Más andadero, todavía bastante tranquilo, pasando por Reliegos.
Mansilla de las Mulas es uno de esos pueblos significativos del Camino con mucha historia. Un rato de descanso y una buena ensalada y continué hacia Puente Villarente en compañía de Lucien, la australiana. Aquí viene el error de este viaje y la historia de la tendinitis.
Nos habían dicho que en Puente Villarente había un albergue privado muy bueno. Total eran 6 km más. Apareció a poco de salir de Mansilla una chica de Pamplona que venía como una moto. Nos pusimos a su ritmo y mis molestias desde hacía rato en la bota izquierda se reflejaron, al cambiar la pisada y el paso, como no podía ser de otra forma, en un "reventón" de un gemelo de la pierna derecha.
Llego ya tocado a Puente Villarente con una tendinitis que iba a más y el albergue cerrado. Nada de servicios ni combinaciones con León a 12 km. Genial. La vida es bella. Tiro de móvil y veo como está el asunto en el hotel de León del día siguiente. Sin problema. Pues a León y más horas de descanso, sin parar de embadurnar el gemelo con Voltarén que es mano de santo.
Estuve día y medio bastante cojo, pero el tema tuvo aspectos menos negativos. El estar más tiempo en León me permitió 2 sesiones de spa (incluidas en el hotel) y saborear con más dedicación los buenos vinos leoneses acompañados, por supuesto, de la cecina mejor del mundo.
Me quedó tiempo, no obstante, para visitar la catedral y San Isidoro, joyas arquitectónicas imprescindibles de visitar en León. No todo iba a ser el famoso "barrio húmedo" en donde me metía la cecina y el vino.
LEÓN - VILLADANGOS DEL PÁRAMO:
La salida de León, como su entrada, es de lo peor de todo el Camino. Hablo del tramo Valdelafuente-León-Virgen del Camino. Fábricas, ruido, tráfico, humo, etc. Salvo que se sea un auténtico fundamentalista del Camino recomiendo cometer el pecado de usar autobús urbano que lo hay muy cómodo, lindo y rápido.
Seguimos con el andadero, cada vez con más tráfico y ruido. En San Miguel del Camino un amable caballero, llamado Agapito Trigal, siempre tiene en la puerta de su casa, en la misma carretera/Camino una mesa con sello, avellanas, caramelos, cacaos, etc. Todo un detalle que te sirve para romper la monotonía y dejarle una nota de agradecimiento.
Se llega a Villadangos del Páramo con los últimos kilómetros de zona industrial donde, por cierto, en una parcela de 20 hectáreas, Mercadona se está construyendo un centro logístico para todo el noroeste de España. Hablaban de más de 300 puestos de trabajo. Importante en una comarca como aquella.
Me alojo en el hostal Libertad, muy bien de instalación, comida y precio. Bastante lleno de brigadas de montadores industriales (algunas de Valencia) del complejo de Mercadona que he comentado.
Tomando el café me pongo a hablar con dos hombres mayores del pueblo. Muy agradables. Empezamos con la plaga de topillos de hace 2 años y acabamos comentando de una placa que yo había visto, en el exterior de la iglesia, de un fraile natural del pueblo, de los recientemente canonizados, ejecutado en 1936. Resultó que uno de estos señores era sobrino suyo.
El otro caballero, Benito Villadangos, se ofreció a enseñarme la iglesia. Por supuesto que acepté enseguida pues mejor ocasión no iba a tener, aparte de que don Benito es un inmejorable cronista de la historia del pueblo.
Fue un rato el que pasé en la iglesia con este caballero de lo más interesante y agradable. De los que hacen que te "enganche" esto del Camino. Que merezca la pena el dolor de pies, el calor, la lluvia, el frío y el viento, etc. Cuando comprendes que todo en este vida no consiste en pasar por la carretera a 100 km/h, mirando indiferente la espadaña de una iglesia como ésta de la que ahora hablaré, sin pensar en lo que hay debajo de ella. Otros tiempos, otras historias, otras personas que, en su momento, fueron tan importantes, tan únicos, como nosotros nos creemos que somos.
Me contó don Benito que Villadangos posiblemente fuera, en su origen, la ciudad astur de Vallata, desaparecida y luego repoblada en las primeras fases de la Reconquista. En 1111 se produjo en sus cercanías una cruenta batalla entre las huestes de Dª Urraca y su hijo Alfonso VII el Emperador por una parte, contra el rey aragonés Alfonso I el Batallador, por la otra.
Siguiendo con la cosa de las batallas en las puertas interiores de la iglesia, consagrada a Santiago por supuesto, existen unos paneles policromados que representan la batalla de Clavijo, en tierras de la actual Rioja, entre Ramiro I de León y Abderramán II. No falta, por supuesto, el moro pisoteado por Santiago en su caballo blanco y más personal de la morería huyendo. En el retablo mayor de la iglesia, junto con más iconografía se puede observar una tabla también sobre Clavijo, un Santiago peregrino y la imagen principal: un espectacular Santiago Matamoros ¡tocado con un sombrero de tres picos! No creo que se pueda negar que el imaginero barroco del XVIII era bastante ecléctico en cuestiones de indumentaria jacobea. Acabando con la iglesia se me hizo ver que en el portal de entrada de la misma, el pavimento con cantos rodados engarzados se decora con vértebras humanas.
VILLADANGOS DEL PÁRAMO - ASTORGA:
Más andadero casi todo el tiempo bastante cerca de la carretera. Ya es la última etapa de páramo leonés. A partir de Astorga cambia la orografía. Eso dicen, por que yo aún no he llegado.
Lo único significativo de la etapa es el paso por Hospital de Órbigo y su famosísimo puente, el del Paso Honroso.
Es un puente sobre el río Órbigo con una situación estratégica que le ha hecho figurar en diversos acontecimientos bélicos a lo largo de la historia, empezando por los suevos y acabando en la Guerra de la Independencia. Pero el lance guerrero más famoso, además de chusco, ocurrió en el s.XV y desde entonces se le conoce como el puente del paso honroso.
En julio de 1434 un caballero leonés llamado Suero de Quiñones para hacer méritos con su chica amada,que le hacía andar por ahí con una pesada argolla al cuello ( ¡¡¡ !!!) le pidió y le fue concedido permiso a su rey, Juan II de Castilla, para romper hasta 300 lanzas (acompañado de 9 mantenedores) con los caballeros que osaran pasar por este puente. Una de dos: o se batían (romper lanzas) o pasaban el río por debajo del puente, mojándose al vadearlo y demostrando su cobardía. La fiesta duró hasta la lanza rota número 166, en que Suero de Quiñones le metió al caballero catalán Asbert de Claramunt la lanza por un ojo, reventándole el cerebro y dejándolo más seco que una mojama. Luego se fueron todos a Santiago en amor y compañía. Curiosas costumbres de amor y deportes practicaban estos caballeros medievales.
Termino la etapa y el Camino en esta ocasión en Astorga. Tengo tiempo de darme una vuelta por el ayuntamiento, la catedral y el palacio arzobispal, obra de Gaudí. Como pasé por allí el julio pasado, en plan turístico, no me entretuve demasiado. Preferí dedicar el tiempo a una rica comida de celebración del tramo realizado y tirar pronto para la estación de autobuses, camino de Valencia.
He puesto una selección de fotos para alegrar el texto. Al reportaje fotográfico completo se puede acceder mediante el siguiente enlace:

7 comentarios:

Pepe Marín dijo...

Qué alegría encontrarte de regreso, amigo Luis. Sin ocasión para desearte una feliz y provechosa andadura a tu partida, he recibido con mucho agrado tu comentario de regreso.

Como siempre una delicia leer tus andanzas. No puedo evitar imaginarte (ayudado, como no, por tus estupendas fotografías) recorriendo los austeros caminos que relatas, cargado como siempre, con tus mochilas tu cámara fotográfica, tu zurrón con bastimentos y, como no, con un ánimo envidiable.

Imagínote descubriendo paisajes, escudriñando recovecos, delitándote con la viandas y disfrutando de los lugareños y caminantes. ¡Qué idílica situación!.
Disfrutas de esos momentos ¿verdad?. A tu regreso seguro que ya no te acuerdas de los momentos duros y pesados. Estoy convencido que en la media aritmética de los acontecimientos que quedan en la memoria, prevalecen los positivos.

Con tu experiencia y animosidad, a estas alturas ya te he considerado como un auténtico "Veedor del Camino".

En uno de estos viajes,amigo Luis, no podré evitar el acompañarte.

Un saludo.

PEPE MARÍN

Yoriento dijo...

Luis, que me había perdido este enorme post sobre tu camino¡ No sé cómo se me paso en el Reader.

Envidia sana o insana que me has dado :-)

MARÍA JOSÉ TORREGROSA dijo...

Hola Luis!

Por fin he podido leer tu relato... Siempre tan interesante, detallado y con tus maravillosas fotos.

Cuando te jubiles, ya sabes: a viajar, a escribir y publicar tus novelas con reportaje fotográfico incluido.

Un abrazo

Maria José

Luis López Punto Com dijo...

Para Pepe, Alfonso y Mª José:
PEPE: Caray! Lo pintas que me has emocionado. Parece una gesta tipo Termópilas, elefantes de Aníbal por los Alpes, etc. Luego resulta que algunas cosas son un poco más prosaicas pero me ha dado gusto leer esto tuyo. Gracias.
ALFONSO: ¿Qué haríamos tú y yo por esos caminos sin tener a mano el blog?¿Nos llevamos un portátil para aprovechar los descansos en las mojoneras? Me niego y seguro que tú también.
MARÍA JOSÉ: Cuando me jubile espero haber acabado y, entonces, repetirlo de un tirón.
A LOS TRES: De compañeros de Camino, vosotros, me lo hacía de ida y de vuelta. Animaros que la vida es breve. Gracias por vuestras palabras.

almu dijo...

hola! muy buena la crónica. me he topado con ella de casualidad porque estaba buscando información sobre la familia Quiñones en el siglo XV para un trabajo de la facultad. me gustaría saber de dónde has sacado la anécdota sobre Suero de Quiñones y Asbert de Claramunt. yo tengo un fragmento del texto que cuenta esta historia, pero no sé a qué obra pertenece, que es lo que tengo que averiguar para el trabajo.
muchas gracias de antemano y sigue con tus relato. un saludo

Luis López Punto Com dijo...

Hola Almu:
Muchas gracias por tu comentario elogioso sobre mi crónica.
No te puedo ayudar mucho pues no recuerdo la fuente.
Seguramente algún folleto recogido en la zona o los paneles informativos que había en el puente, que me parece recogían incluso los nombre de los caballeros acompañantes de Quiñones, los mantenedores, y puede que incluso los que allí se dieron de tortas con ellos.
En verano en el pueblo, Hospital de Órbigo, montan un buen sarao turístico-cultural reproduciendo aquellos torneos, justas, medievales. Supongo que a través del ayuntamiento puedes pillar documentación.
Otra vez gracias.

almu dijo...

Muchas gracias por la pista. me meti en la pagina de Hospital de Orbigo y alli estaba la fuente, jeje. sabiendo eso, ha sido mucho mas facil buscar informacion. el titulo no era demasiado dificil de imaginar, se llama simplemente El paso honroso de suero de quiñones. lo dificil era el autor, que ha resultado ser Pedro Rodriguez de Lena, que resulta que era escribano y notario del rey.
otra vez, muchas gracias por tu ayuda y sigue con el blog.
un saludo