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24 mayo 2008

HISTORIAS DE LA FP (02). Oficios docentes en la Roma clásica.

El origen de prácticamente todos los términos que se utilizan para categorizar el oficio docente provienen del mundo clásico griego y romano. Daremos un repaso a dichos términos:
  • Educación: Ex / ducere >> Sacar hacia delante / Conducir, guiar.
  • Pedagogo: Paidós / Agó >> Niño /Conducir, guiar
  • Docente: Docere >> Enseñar / Saber >> Persona que sabe y está capacitada para enseñar.
  • Maestro: Magister >> El que enseña.
  • Profesor (término más moderno, medieval): Pro fatio >> Disponerse a hablar >> Explicadores / comentadores de textos escritos.
Las personas que ejercían lo que hoy día entenderíamos como una función docente dentro del aprendizaje de oficios artesanales eran los maestros artesanos, agrupados en collegia, organizaciones que se pueden considerar el precedente de los gremios medievales. No desarrollaban esta tarea de una manera sistemática ni continua, debiendo el aprendiz (esclavos en su mayoría) "buscarse la vida" para adquirir competencia a través de la observación y la repetición de operaciones. No obstante, en la época imperial, hacia su segunda mitad, se fue imponiendo una legislación de obligatoriedad de aprendizaje del oficio, con una duración determinada, propiciada por exenciones fiscales a los maestros artesanos dueños de los talleres, así como la imposición de la transmisión hereditaria de los oficios, como forma de acentuar la especialización.
Los oficios docentes, de la educación, no tenían en aquella época una buena remuneración ni contaban con gran ascendiente social. Diversos autores latinos consideraban el dedicarse a la docencia como el último de los oficios, rem indignissimam, siendo necesario contar con un gran prestigio, inductor de un alto número de alumnos, para disponer de una remuneración similar a un artesano especializado.
Por ello los oficios de magister institutor litterarum (nombre en un edicto de Diocleciano), que podría equivaler a un profesor de "primaria" actual y el de pedagogo, especializado en niños de menos edad, se pueden considerar equivalentes en reconocimiento y remuneración, siendo solo propios para que los ejercieran esclavos, libertos o ciudadanos humildes dotados de gran cultura.
La figura docente que podría equivaler a nuestros actual profesor de "secundaria" era el gramatico, que contaba con algo más de consideración social y remuneración (cuatro veces más, según el edicto de Diocleciano) pero que, al igual que los otros, sólo alcanzaba un alto nivel de vida si su prestigio era enorme.
Con esto ya podemos deducir de donde viene ese lamentable (por lo que implica negativamente sobre el desarrollo de este país) refrán español de que "pasas más hambre que un maestro de escuela".
Fuente: Crónica de la Formación Profesional Española, tomo I de Eduardo Acero Sáez. 1992.

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