BATALLA DE AQUAE SEXTIAE. MARIO ANIQUILA A TEUTONES Y AMBRONES
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| Batalla de Aquae Sextae |
Serie «De Mario a Octavio: 80 años decisivos, 014»
102 a. C. Cayo Mario, cónsul por 4ª vez, en la batalla de Aquae Sextiae, se enfrentó a las tribus aliadas de teutones y ambrones, destruyendo su capacidad de hacer daño a Roma.
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| Amenazas bárbaras y victorias de Cayo Mario |
Tras la terrible derrota que sufrió Roma en la batalla de Arausio (105 a. C.), gracias a la incompetencia y soberbia respectivamente de los cónsules Cneo Malio Máximo y Quinto Servilio Cepión, Cayo Mario, regresado a Roma tras su victoria sobre Yugurta, rey de Numidia, tuvo tiempo de iniciar sus reformas en las legiones y observar los movimientos de las tribus bárbaras (teutones, ambrones y cimbrios) que amenazaban a Roma, tras regresar hacia la península itálica después de desplazarse y saquear el norte de Hispania.
En 104 a. C. Mario se desplazó al Ródano con un exigente programa de entrenamiento de las legiones y ninguna prisa para enfrentarse a las tribus germánicas.
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| Legionarios entrenándose |
Para el endurecimiento de los legionarios y su actividad, huyendo de la molicie, hizo construir un canal, la Fossa Mariana, de 26 km de longitud, 30 metros de anchura y 2 metros de profundidad, conectando el río con el Mediterráneo, con el fin de evitar las peligrosas bocas del estuario y facilitar el movimiento de suministros. Es considerada la 1ª obra hidráulica romana en la Galia.
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| Legionarios construyendo un canal |
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| Recreación de la Fossa Mariana |
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| Fossa Mariana, mapa |
En este tiempo de campaña, previo a la batalla, la relación de amistad y colaboración entre Mario y Lucio Cornelio Sila se fue deteriorando. Sila ejerció de cuestor en el ejército de Mario, realizando misiones como apresar a Copilo, líder de los volcas tectósages y evitar que los marsos entraran en guerra al lado de los germanos. Estos éxitos, no reconocidos suficientemente por Mario, al igual que el apresamiento de Yugurta, provocaron el alejamiento de ambos, pasando Sila a ejercer como legado en el ejército de Quinto Lutacio Cátulo, el otro cónsul que estaba controlando los pasos montañosos de los Alpes, por donde se preveía la llegada de los cimbrios.
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| Mario y Sila discutiendo sobre los méritos del segundo |
Para el control de la situación Mario contaba con traidores entre los germanos y espías propios, siendo el más activo Quinto Sertorio, uno de los pocos tribunos que pudieron escapar con vida de la masacre de Arausio. Sertorio, con facilidad para aprender las lenguas de los bárbaros, se infiltró disfrazado entre ellos, consiguiendo importante información de sus intenciones, que pudo trasmitir a Mario.
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| Quinto Sertorio infiltrado entre los teutones |
No existe consenso entre los historiadores sobre el número de fuerzas enfrentadas. Lo más probable es que el contingente total de teutones y ambrones (contando ancianos, mujeres y niños) superara las 100.000 personas, con 40 - 45.000 guerreros. A su vez Mario contaba con 35.000 efectivos, de los cuales 20.000 eran legionarios veteranos, muchos con experiencia de la guerra contra Yugurta.
Llegaron los teutones al campamento de Mario, ocupando la gran llanura que lo circundaba, provocando con su griterío e insultos a los romanos. Mario no aceptó el combate, teniendo que calmar a los suyos que perdían los estribos, con la excusa de que Marta, su sacerdotisa de confianza, no anunciaba buenos augurios. Tenía clara su estrategia, pues sabía que los bárbaros acabarían marchando, al no poder destruir su campamento, como hicieron en Arausio, al tener que buscar nuevos recursos pues, por su elevado número, arrasaban con todo lo que se encontraban.
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| Sacerdotisas con augur |
Al fin, después de varios días, teutones y ambrones decidieron seguir su camino, dejando el campamento romano atrás. Era tal la masa de personas en tránsito (guerreros, mujeres, ancianos y niños) que tardaron seis días en pasar por delante de los romanos.
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| Teutones y ambrones pasando por delante del campamento de Mario |
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| Teutones y ambrones pasando por delante del campamento de Mario |
Entonces Mario ordenó levantar el campamento y se dedicó, durante varios días, a ir remontando la columna de germanos, en paralelo a ella, levantando para pasar la noche nuevos campamentos que eran desmontados por la mañana.
Cuando llegaron a las inmediaciones de Aquae Sextiae (colonia romana fundada en 121 a. C. por Cayo Sextio Calvino) habían llegado al sitio escogido para presentar batalla. Una llanura con una elevación boscosa en donde los bárbaros, si querían combatir tendrían el río Arc, un subafluente del Ródano, a sus espaldas y deberían de hacerlo cuesta arriba.
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| Esquema de la batalla |
Mario ordenó fortificar el nuevo campamento, en la zona alta y boscosa, mientras iban llegando nuevos contingentes de germanos, que habían sido rebasados en los días anteriores.
El abastecimiento de agua provocó un primer choque con los ambrones. Atacaron a los sirvientes aguadores romanos, con un contraataque de los legionarios para protegerlos. El avance romano siguió masacrándolos hasta el campamento ambrón, donde las mujeres lucharon con gran bravura, armadas con hachas y espadas.
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| Ataque romano a los ambrones |
Tras este primer enfrentamiento, que supuso el fin de los ambrones, los romanos se replegaron a su campamento, fortificándolo más. A la siguiente noche Mario ordenó al pretor Marco Claudio Marcelo que salera sigilosamente con 3.000 legionarios a emboscarse en el lateral del previsible campo de batalla, con el objetivo de aparecer en el momento oportuno y atacar al enemigo por la retaguardia.
Por la mañana Mario formó su ejército en la parte alta de la llanura utilizando, para cada legión, la composición de cohortes, formadas en una 1ª línea de 4 cohortes y una 2ª y 3ª líneas de 3 cohortes. Esta formación permitía la maniobra ágil de las cohortes y su apoyo mutuo en caso necesario. Mario con su reforma fue abandonando la «triplex acies» («hastati», «principes» y «triari») en manípulos, pasando a cohortes con mayor homogeneidad en los legionarios que las componían, complementados con «vélites» y «equites» (infantería ligera y caballería).
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| Estructura de legión romana |
Mario dispuso una maniobra de hostigamiento con su caballería provocando la carga de los teutones, subiendo por la ladera. Los legionarios, tras arrojar sus «pilum» resistieron el empuje de la vanguardia teutona, que llegaba ya mermada en sus fuerzas, por el desnivel. Seguidamente la vanguardia romana, apoyada en sus «scutum», empujó hacia abajo a los teutones, apuñalándolos en el vientre con sus «gladius».
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| Legionarios arrollando a los teutones |
Los teutones retrocedieron para formar una nueva línea en el llano, momento que aprovechó el pretor Marcelo para aparecer, atacando por la retaguardia bárbara, haciendo que entraran en pánico los teutones, con la consiguiente masacre, por el avance ordenado de las legiones.
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| Mario aclamado a hombros por sus hombres tras la victoria |
Su rey Teutobod las fuentes difieren sobre si murió en batalla o fue apresado y ejecutado en Roma tras el desfile triunfal de Mario por las victorias de Aquae Sextiae y en la siguiente batalla de Vercellae, contra los cimbrios
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| Teutobod llevado a la presencia de Mario |
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| Desfile triunfal de Mario en Roma, con Teutobod encadenado a su carro |
Las consecuencias de la batalla fueron desastrosas para los teutones, aniquilados y sin ninguna posibilidad de amenaza sobre Roma. Las fuentes clásicas hablan de más de 100.000 muertos en la batalla y posterior masacre. Fuentes modernas consideran excesiva esa cifra, indicando que debe incluir a supervivientes esclavizados.
Al finalizar la batalla Mario viajó a Roma, pensando en un triunfo que no pudo ser pues, al poco tiempo, como los cimbrios estaban poniendo en dificultades a Cátulo, en los pasos de los Alpes, tuvo que ir en su ayuda, consiguiendo la victoria en Vercellae.
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| El campo de batalla tras la victoria romana |
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