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Al navegar por el blog aparecen, a veces, páginas de publicidad y/o alguna otra cosa extraña. En absoluto lo he provocado y están ahí porque no se cómo quitarlas. Perdón por la molestia.

26 febrero 2013

OPORTO. Un rio de vino


Álbum de fotos.

La ciudad de Oporto en el norte de Portugal es de esos sitios que si pospones su visita, luego, cuando la haces, piensas que te has perdido algo no habiéndola hecho antes.
Expongo a continuación diversos comentarios del viaje de cuatro días a principios de enero pasado:
  • Destino de viaje bueno, bonito y barato. Una oferta en Atrápalo de vuelo, desde Madrid, con Ryanair, incluidas tasas y 4 noches de hotel con desayuno en un 4 * céntrico y bien comunicado, Porto Trindade, por 140 € por persona.
  • Aunque es una ciudad para andarla por sus rincones, sobre todo en las orillas del Duero, conviene hacerse con un abono combinado de metro y autobús, ya en el mismo aeropuerto. Se llama Tarjeta Andante, de uno o tres días.
  • Contando con un plano para organizar bien las rutas es imprescindible la visita de los siguientes monumentos, indicados sin orden de prioridad alguno: Catedral de la Sé de Oporto, Iglesia San Lorenzo dos Grilos, Iglesia de San Francisco, Iglesia y Torre de los Clérigos, Jardines del Palacio de CristalCasa de la Música, Mercado do Bolhao, Estación de San Bento, Palacio de la Bolsa y la Librería Lello e Irmao.
  • Siempre que se pueda, se debe pasear, contemplando el discurrir del Duero, por la zona de Ribeira. Si se quiere combinar, en plan giri, con un paseo en barco, aunque no es necesario, se debe coger un ravelo, barco típico de la zona.
  • Es mejor alternativa pasar a la otra orilla (es una ciudad distinta) a Vila Nova de Gaia, caminado o en metro por la parte alta del Puente Luis I, con el fin de dar un buen paseo y visitar la zona de las bodegas de Oporto. Al cruzar por arriba obtenemos unas fantásticas vistas del río y su estuario, pudiendo bajar al paseo de las bodegas en un cómodo  y rápido telecabina. Cerca de la parte baja del puente, en la orilla de Oporto es curioso de utilizar el Funicular Dos Guindais, que nos permite una espléndida visión del puente y ahorrarnos unas cuantas cuestas al acceder a la parte alta de la ciudad.
  • La visita a las bodegas ya se sabe: rollo macabeo sobre las instalaciones, su antigüedad, el roble de las barricas, las técnicas de vinificación, etc. Si se está un poco viajado y ya se ha estado en Rioja, Jerez, San Sadurní, Valdepeñas, etc., aconsejo ahorrarse la entrada y la conferencia vínica visitando una de las bodegas en las calles de atrás, donde también, sin coste alguno, te obsequian con una degustación.
  • Como Oporto tiene un estupendo, moderno y rápido metro hay que aprovecharlo. Recomiendo ir hasta el final de la línea B (roja) hasta Póvoa de Varzim, localidad turística a 27 km, con espléndidas playas. Al regresar hacer trasbordo a la línea A (azul) para bajar en Matosinhos Sur y ver toda la fachada atlántica, dotada de paseo marítimo que enlaza con la orilla del Duero en su desembocadura.
  • Para buenos andarines recomiendo volver desde Matosinhos a Ribeira andando por los paseos marítimos y la orilla del río. Si cae la tarde te puedes encontrar con una puesta de sol preciosa y la caminata se hace muy entretenida. Si empieza a cerrarse la noche mejor acabar tomando un autobús, pues por las cercanías del puente de Arrábida hay algún tramo bastante solitario.
  • El asunto de las compras se puede solventar en la zona cosmopolita de la Rua de Santa Catarina, peatonal, en donde podemos descansar y tomar algo en el bonito y elegante Café Majestic. Cerca pasan unos antiguos tranvías, muy recomendables para nostálgicos de tan bellos vehículos.
  • La cosa de la comida y los platos típicos de Oporto queda resumida en dos restaurantes estupendos y baratos: El restaurante Aliança en la Rua do Godinho, 408 de Matosinhos y en la zona de Ribeira, el restaurante Postigo do Carvao, en la Rua da Fonte Taurina, 24 a 34, con música en vivo. Ya se sabe que si estás en Portugal y no pones un fado en tu vida, no has estado.
  • Por iglesias, estaciones, paseos y edificios públicos no se puede dejar de admirar los hermosos y típicos azulejos de tonos azules tan típicos de Portugal y, especialmente, de esta zona.
Termino ya. Si alguien se ha tragado semejante ladrillazo de texto que aquí he transcrito y no está interesado en visitar Oporto, peor para él. Yo he intentado convencer porque vine encantado del viaje.

1 comentario:

Clari dijo...

que lugar mas bello. la verdad me encanta. tengo decidido viajar a Los Angeles pero veo estos lugares asi y no se que elegir... hay tantos lugares en el mundo!! ojala pudiera recorrer todo