Utilizo pamema en su acepción de falsedad. Vaya como ha cambiado el mundo. Hoy me he dado cuenta viendo el telediario. Resulta que cuando yo era un tierno adolescente, por los mediados 60, estudiando en los Escolapios de la calle Carniceros de Valencia, los curas bien que insistían en que saliéramos, por parejas, el día del Domund , a recolectar la generosidad de los viandantes, llevando unas huchas (muy chulas, hay que decirlo) de cabezas representativas de lo que, entonces, se llamaba razas del Tercer Mundo. Había de todo en las cabezas de cerámica, con su raja de hucha en el occipucio. Había negros, chinos (de sombrero cónico o con coleta), pieles rojas (con plumas y sin ellas), moros (de turbante o kaftán), esquimales, etc. , Yo tenía una especial fijación y procuraba siempre coger la hucha de un chino con sombrero cónico, ojos rasgados y gesto serio. Supongo que algo tendría que ver con una de las películas fetiche de mi juventud, a saber, "55 días en Pekín" con unos Ch...