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25 noviembre 2007

LOS DESAFÍOS DE EUROPA EN MATERIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL

Extraída de la versión francesa de la publicación Cedefopinfo 2/07 transcribo a continuación el artículo principal de la Directora del CEDEFOP, Aviana Bulgarelli, referente a las conclusiones de la conferencia ÁGORA XXVI, celebrada en abril pasado, en Tesalónica, bajo el lema “Hacia un espacio europeo de la enseñanza y formación profesional” (en adelante EFP). Esta conferencia reunió a más de 140 participantes, de toda Europa, con el fin de evaluar los progresos realizados en la aplicación de los compromisos y prioridades de Copenhague - Maastricht - Helsinki y considerar la adopción de nuevas medidas. Conclusiones de la XXVI Ágora, "Construir un espacio europeo de la EFP" Existe en la actualidad una tendencia hacia la polarización del empleo, registrándose, a la vez, un incremento de empleos poco cualificados y de empleos altamente cualificados. En comparación con varios países no comunitarios, la UE-27 tiene una proporción relativamente débil de personas altamente cualificadas y una proporción relativamente elevada de personas poco cualificadas. Alrededor del 30% de la población europea en edad de trabajar son (formalmente) poco cualificadas, si bien 2/3 de los empleos, en le UE-27, se encuentran en puestos de trabajo cualificado y altamente cualificados (2006). En consecuencia, una demanda importante de personas altamente cualificadas se espera en todos los empleos. Además, de aquí a 2009, el número de personas de edad comprendida entre 55 y 64 años será superior al de las comprendidas entre los 15 y 24 años. Una gran parte de los trabajadores de más de 45 años han pasado la mitad de su vida sin beneficiarse de ocasiones suficientes de desarrollar sus competencias. Para hacer frente a estos retos citados resulta indispensable introducir cambios en la EFP, así como a nivel de los sistemas de formación. Aspectos identificados como necesitados de una atención particular en los dos próximos años Invertir en capital humano Más inversión en recursos humanos, y en particular en el ámbito de la EFP, se necesita para desarrollar el talento de los jóvenes (para su aprendizaje permanente a lo largo de la vida y su empleabilidad) y para ayudar a desarrollar la carrera profesional de los asalariados. Esta situación exige la adopción de políticas holísticas dentro de una perspectiva a largo plazo. Los sectores público y privado deben invertir mucho más en educación y formación profesional, y los costes deberían ser compartidos de manera equitativa entre los diferentes beneficiarios (los individuos, las empresas y la sociedad) a través de mecanismos de cofinanciación, tales como los fondos de formación nacionales/sectoriales, los incentivos fiscales, los bonos de formación y los subsidios. El nuevo marco financiero de la UE (2007-13) refleja el aumento, el hincapié, que se hace en EFP. El Fondo Social Europeo (FSE) que ofrece más de 35 mil millones de euros (casi la mitad del presupuesto total del FSE) para las actividades directa o estrechamente relacionadas con la FP, debe ser utilizado de manera más eficaz, para el diseño y la introducción de las reformas de los sistemas de educación y formación de los Estados miembros. Combinar eficiencia y equidad Las inversiones en educación y formación profesionales deberían tratar de lograr tanto eficiencia como equidad. No existe un compromiso, deseable y necesario, entre estos dos objetivos. Por ello, las personas de más edad y las poco cualificadas son actualmente las que menos probabilidades tienen de participar en la formación permanente, ya que las empresas proporcionan formación principalmente para los asalariados más jóvenes y altamente cualificados. A fin de reducir las desigualdades, toda intervención pública debería orientarse a las categorías más desfavorecidas, mejorando, por ejemplo, la calidad de la EFP, estableciendo interlocutores para aumentar la pertinencia de la EFP, reduciendo los costes de oportunidad para la participación y mejorando los vínculos con la enseñanza secundaria y superior.
Hacer un mejor uso del potencial individual de las personas
La EFP puede jugar un rol importante ayudando a realzar los niveles de cualificación y a satisfacer los criterios de referencia de la UE en los conocimientos adquiridos al final de la enseñanza secundaria superior. Habida cuenta de la disminución de las personas más jóvenes, éstas políticas son esenciales para gestionar mejor las reservas de mano de obra europea. Los grupos de personas heterogéneos y los desafíos multidimensionales exigen variadas respuestas políticas. Los programas individualizados de EFP deben permitir tratar diferentes necesidades en materia de aprendizaje. Un mayor número de trabajadores mayores de 40 años debería poder validar sus competencias; los contextos de aprendizaje que tengan en cuenta la edad deberían estar más generalizados.
Identificar las necesidades de cualificación del mercado de trabajo
Para tomar las decisiones correctas en materia de inversión en capital humano y políticas asociadas, es necesario identificar las cualificaciones actualmente insuficientes y cuales van a ser necesitadas en el futuro. Según las previsiones, la demanda en personal más cualificado tiene tendencia a aumentar en todas las ocupaciones. Varios sectores de actividad (asistencia sanitaria, gestión, comercialización, finanzas, ingeniería, etc.) están actualmente en un estado de penuria de mano de obra; también hay escasez de profesores, trabajadores de la construcción, la hostelería y la restauración. Además, hay desfases entre los perfiles profesionales solicitados y las competencias reales de los trabajadores. Las empresas buscan actualmente no sólo las capacidades específicas de la ocupación, sino también para las TIC, en lenguas y aptitudes personales y sociales, siendo a menudo más cotizadas que los conocimientos especializados y oficiales. Dado que las lagunas a nivel de las competencias son similares en diversos países y sectores, una acción común debería ser puesta en marcha, tal como la implementación de encuestas de comparación en las empresas, la realización de un sondeo a escala europea sobre los déficit de las cualificaciones o la elaboración de previsiones paneuropeas sobre las necesidades y la oferta de cualificaciones. Es igualmente importante abordar las necesidades de cualificación de las pequeñas y medianas empresas y las de los trabajadores por cuenta propia, para proporcionar una gama más amplia de formación individualizada, “cortada a la medida”.
Mejorar la gobernanza
La EFP debería considerarse como parte integral de la formación permanente, a lo largo de la vida, en combinación con otras políticas, tales como las políticas de empleo, sociales y financieras. El papel de los docentes de la EFP debe ser reforzado y los alumnos deben poder participar activamente en la elaboración de las políticas de EFP. La UE debería prestar apoyo a través de sus órganos comunes, las actividades de aprendizaje en equipo y otras iniciativas (comunicaciones, recomendaciones), así como de la financiación (FSE). Los progresos deben ser controlados gracias a indicadores y puntos de referencia, y por los informes periódicos sobre los avances.
Desarrollar una política basada en los resultados
Actualmente no existe suficiente evidencia empírica sobre la que basar un análisis sólido de la eficiencia y la equidad en la EFP. Los datos estadísticos sobre los costes son poco frecuentes y la información sobre los beneficios es limitada. Es igualmente el caso, por ejemplo, de los profesores y formadores en EFP, las características de los grupos desfavorecidos, los desajustes del mercado, los análisis en el tiempo de las transiciones e itinerarios profesionales de los individuos, etc. Ahora bien, las prioridades políticas deberían ser establecidas sobre la base de pruebas tangibles. Europa necesita desarrollar una "cultura de evaluación", para mejorar las capacidades de análisis y conseguir resultados, a fin de lograr una inversión sostenible en la EFP y atender así el nivel de crecimiento económico y de cohesión social que va parejo a una mano de obra mejor formada.
Realizaciones conseguidas, en la actualidad, en los procesos de Copenhague-Maastricht-Helsinki
A nivel de la UE

Desde 2002, un amplio programa europeo de EFP se ha establecido dentro de los objetivos comunes acordados por los países participantes (en la actualidad 33), los interlocutores sociales europeos y la Comisión Europea. Estos objetivos incluyen la elaboración y aplicación de herramientas comunes europeas para allanar el camino hacia un espacio europeo de la EFP.

  • el Marco Europeo de Cualificaciones (EQF): el proyecto de recomendación se está debatiendo actualmente por el Consejo y el Parlamento, y será también debatido en una conferencia organizada por la Presidencia alemana en Munich, los días 4 y 5 de junio de 2007
  • el Sistema de Transferencia de Créditos para la FP (ECVET): las respuestas a una encuesta están siendo actualmente analizadas y también será examinado en la conferencia de Munich
  • Europass: se ha establecido y se utiliza cada vez más
  • el Marco Común de Garantía de Calidad (CQAF) y la red europea de la garantía de la calidad en la EFP (ENQA - VET): 24 miembros activos que actualmente participan en la aplicación de la CQAF
  • los principios comunes para la validación del aprendizaje no formal e informal
  • la orientación a lo largo de toda la vida (Resolución del Consejo de 2004)
En los Estados miembros
Para aumentar la imagen, la calidad, la pertinencia y la eficiencia de la EFP, los países siguen modernizando sus sistemas de EFP. Los sectores o los Estados miembros informan de progresos considerables en:
  • los Marcos Nacionales de Cualificaciones (MNC)
  • la validación del aprendizaje no formal e informal
  • el aseguramiento de la calidad
  • la integración del aprendizaje con trabajo
  • la mejora del acceso a la EFT
  • la orientación y el asesoramiento.

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