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Al navegar por el blog aparecen, a veces, páginas de publicidad y/o alguna otra cosa extraña. En absoluto lo he provocado y están ahí porque no se cómo quitarlas. Perdón por la molestia.

29 abril 2007

FORMACIÓN PROFESIONAL PARA EL EMPLEO ¿MÁS DE LO MISMO?

En el BOE del 11.04.07, se ha publicado el RD 395/2007, de 23 de marzo, por el que se regula el subsistema de formación profesional para el empleo. http://www.boe.es/boe/dias/2007/04/11/pdfs/A15582-15598.pdf Aquí pongo el enlace por si a alguien le interesa bajarlo.
Este RD modifica el marco normativo y de gestión en que se ha desarrollado la formación ocupacional y continua en los últimos años.
Expreso a continuación una serie de párrafos para describirlo sucintamente:
  • Crea el subsistema de "formación profesional para el empleo", aglutinando los subsistemas actuales de "FP ocupacional" y "FP continua", derogando los RD que regulaban dichos subsistemas, que son el 631/93 y el 1046/03, respectivamente
  • En consecuencia se vuelve al marco conceptual anterior a 1993, con dos subsistemas de FP. La FP del sistema educativo (inicial / específica) y la FP para el empleo.
  • Se adapta a la Ley 5/02 de las Cualificaciones y de la Formación Profesional estableciendo el mecanismo, a través de la formación, para la obtención de los Certificados de Profesionalidad que acreditan, junto con los Títulos de Formación Profesional, las cualificaciones del Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales.
  • Establece las iniciativas de formación (demanda, oferta, en alternancia y acciones de apoyo), las modalidades de impartición (presencial, distancia convencional, teleformación y mixta), los distintos centros impartidores, la financiación, etc.
  • La formación que esté vinculada a la obtención de los Certificados de Profesionalidad deberá tener carácter modular, con el fin de favorecer la acreditación parcial acumulable y los trabajadores puedan avanzar en su itinerario formativo, independientemente de su situación laboral.
  • Los certificados de profesionalidad, a través de los centros acreditados para impartir formación dirigida a su obtención, se conseguirán directamente cuando se hayan superado los módulos formativos correspondientes a la totalidad de las unidades de competencia en que se estructura el certificado.

A continuación expongo diversos comentarios / opiniones que me surgen de su lectura, teniendo en cuenta que no existe, todavía, normativa de desarrollo:

  • Espero equivocarme en el juicio que expreso en el título de este artículo y que no sea "más de lo mismo", pero, de momento, no soy muy optimista. Me da la impresión de que se han limitado a "juntar" los modelos de gestión que ya existían en los otros RD sin más, lo más coherentemente posible. Eso sí, con los oportunos "cánticos de sirena" sobre la calidad, evaluación, seguimiento y control de la formación.
  • Cualquiera puede y sigue impartiendo formación. Espero que la formación relativa a los Certificados de Profesionalidad la cuiden al máximo. Como los actuales certificados (los aprobados en BOE a mitad de los 90) tienen que ser derogados y sustituidos por nuevos, que se hayan elaborado teniendo como referente las Cualificaciones Profesionales del Catálogo Nacional (ya existen más de 200 publicadas en BOE) entiendo que las actuales homologaciones (acreditación para impartir) quedarán, a medida que se publiquen los nuevos, anuladas y las entidades deberán pasar por un proceso de rehomologación.
  • Si hay voluntad política por parte de las Administraciones competentes y los técnicos exigen los requisitos que especifican los RD de los nuevos Certificados de Profesionalidad, se producirá una "depuración" substancial del actual "mapa" de entidades colaboradoras, quedando, lógicamente, las más dotadas de infraestructuras, medios docentes y organizativos, etc. Desaparecerían una serie de estructuras físicas y organizativas que operan sin más objetivo que la captación y rentabilización económica de las sustanciosas subvenciones que financian la actividad del sector.
  • Si, a su vez, se controlan puntual y debidamente los aspectos de desarrollo de las acciones formativas (requisitos del profesorado, medios empleados, seguimiento del programa, etc.) sin limitarse, como lamentablemente ocurre ahora en muchos casos, a los aspectos formales de gestión de la subvención, los trabajadores podrán obtener, por la vía formativa, unos Certificados de Profesionalidad valorizados desde el primer momento por su reconocimiento en el mundo laboral.
  • Si no es así me permito augurar que será "más de lo mismo". Como hasta ahora. Impartiéndose unos cursos que sirven, en muchos casos, para muy poco, sin que nadie los valore en las empresas e impartiendose gracias al criterio predominante entre mucho gestor público de que la Administración debe gastarse ese dinero por que, en buena parte, viene de Europa.
  • Otra reflexión sobre lo mismo: Si no se controla con rigor la calidad de la formación impartida, sería paradójico que, cuando se apruebe el RD de evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral o de vías no formales de formación, a una persona con mucha experiencia y competencia contrastada en un campo profesional concreto y que quiera obtener el certificado de profesionalidad correspondiente, se le "fría" a pruebas profesionales, entrevistas, certificaciones de empresa, dossieres de evidencias, observación en el puesto de trabajo, etc., y otra persona, sin experiencia alguna, "le viniera del cielo" el mismo certificado con 500-800 horas de formación recibidas, sin calidad, en el "Centro Formativo Pepito Pérez".

Vuelvo a insistir que espero equivocarme y que en 2-3 años me tenga que "comer con patatas" este artículo pues se haya invertido la realidad y se esté consiguiendo (optimizando los recursos europeos a la baja, priorizando iniciativas de formación personales, coordinando mejor las ofertas, etc.) una FORMACIÓN PARA EL EMPLEO de calidad, útil y socialmente aceptada.

Termino diciendo que el sentir negativo que emana este artículo (lamento si ha salido muy pesimista, pues simplemente pretendía una crítica constructiva) no es óbice ni cortapisa para haber podido constatar en todos los estamentos proveedores de formación (centros propios de las Administraciones, centros formativos de patronales y sindicatos, academias privadas, asociaciones y entidades varias, etc.) ejemplos muy claros de buen hacer profesional, de buenas prácticas, ejecutados por docentes y gestores competentes. El problema es conseguir que no haya actuaciones impunes, en muchos casos manteniendo subvenciones, de acciones formativas impartidas sin unos criterios adecuados de calidad y oportunidad.

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